Despedida Josep Rius-Camps
19 de noviembre de 2025
Despedida Josep Rius-Camps
19 de noviembre de 2025

In memoriam

Josep Rius-Camps

1933 - 2025


A finales de 2019, un grupo de amigos de Josep Rius-Camps, para nosotros “Pep”, creamos la asociación TEXT con el objetivo de difundir, preservar y dar continuidad a su obra. En los últimos años, mientras Pep le daba vueltas al Prólogo del que para él era el escrito del Discípulo amado (Evangelio de Juan), solía decir “no tinc cap pressa”. Nosotros tampoco teníamos ninguna prisa por escribir estas líneas, disfrutando en su compañía de la prórroga que, según él mismo decía, le habían concedido para concluir el comentario de un escrito –el llamado cuarto evangelio– del que se había enamorado.

Su rica trayectoria académica es bien conocida y se ha reproducido estos días en los medios, semblanzas y notas de prensa que lo han recordado. Desde su formación inicial en Barcelona, sus estudios y docencia en Roma y Münster, hasta volver de nuevo a su tierra, renunciando a las seguridades y a la posición –también económica– que le prometía la universidad alemana. Pero él, como hombre libre, no buscaba seguridades de ningún tipo, y nunca se arrepintió de su vuelta, que a la larga se reveló saludable para el devenir de sus estudios posteriores, que sin duda estuvieron marcados por el consejo que le dio su director de tesis, el jesuita Antonio Orbe, que le conminó a ir directamente al texto, sin leer nada de lo que otros hubieran escrito.

Para celebrar su 90 aniversario, desde TEXT, en colaboración con Orientalia Christiana, preparamos una nueva edición de su libro sobre Orígenes de Alejandría, redactado sobre la base de su disertación doctoral, defendida en el Instituto Oriental de Roma, en 1968. Pudimos comprobar que esa obra y otros trabajos suyos sobre el alejandrino seguían siendo citados en las nuevas ediciones y trabajos sobre Orígenes. Lo descubrimos nosotros, él no se preocupaba por estos temas, ni por las citas; ni tan siquiera por las críticas a su trabajo, que no atendía ni se preocupaba por rebatir. Tampoco pretendía convencer a nadie, ni que le dieran la razón: “si quieres que te den la razón terminarás pensando como ellos” –decía.

Solo por sus trabajos como patrólogo, Rius-Camps, es merecedor del mayor reconocimiento, pero su curiosidad le llevo más allá hasta descubrir –casi por casualidad y entrando por la ventana, como él recordaba– el Códice Beza, un “texto real”, a diferencia de la versión ecléctica, hecha de múltiples recortes de papiros y códices, que se lee habitualmente y que es la base de las ediciones críticas. Nunca se cansó de repetir la importancia que tenía este códice, que fue la base de su trabajo y del que extrajo valiosos frutos que lograron revertir la domesticación de un mensaje, el de Jesús, que muy pronto se vio contaminado por el poder.

Los que tuvimos la fortuna de conocer a Pep personalmente y disfrutar de sus enseñanzas, pudimos al mismo tiempo comprender que el texto no fue para él un fin en sí mismo, sino el medio para acercarse a la persona de Jesús, de la que sintió tener un conocimiento muy íntimo, y que se hacía patente en su vida, no tanto por su autoridad como especialista —que también— sino, sobre todo, por su extraordinaria bondad y generosidad, llena de pequeños detalles que conducían a una norma muy simple que dictó su vida: la salir de uno mismo para ir al encuentro del otro.

Se ha dicho estos días que Rius-Camps ha sido el último superviviente de la Comunidad de Sant Pere de Reixac, a la que llegó hace 50 años de la mano de su gran amigo Josep María Juan-Torres. En efecto, tras el fallecimiento de Carme Sardá, devino en ermitaño, condición en la que se sentía cómodo, aunque sin estar desconectado, pues nunca dejó de recibir a todos aquel que quisiera visitarlo, ni de celebrar la eucaristía de los domingos, de una sencillez litúrgica propia de la verdad y la coherencia que marcó toda su vida y obra.

El espíritu de Sant Pere de Reixac, con sus jardines que tanto cuidó con la ayuda de su amigo Josep María Ferrer, no se limita a la hermosura del entorno y de su ermita; sigue vivo en cada gesto y en cada palabra de quienes compartimos la amistad de Pep. Seguiremos trabajando para que la armonía que él sembró siga floreciendo entre nosotros, como un hilo invisible que une corazones en una misma sintonía.

En la Presentación de El éxodo del hombre libre, obra que recoge las catequesis sobre el Evangelio de Lucas que comenzaron a celebrarse en XNUMX en Reixac, Rius-Camps afirmaba que era “una experiencia que, al cabo de los años, se ha revelado muy fructífera y enriquecedora: leer el Evangelio con la mirada puesta en la lectura en profundidad que hacían de los textos evangélicos las primeras comunidades llevadas de la mano del evangelista”. Quizás esta frase pueda ser la síntesis de la vida de Josep Rius-Camps, nuestro “Pep”: una vida fructífera y enriquecedora que nos ha llevado a muchos de la mano, y que ahora inicia su éxodo personal para descansar en el seno del padre, siendo uno con el discípulo al que Jesús amaba.

 

 Juan Egea